
Como este árbol, la vida y el hombre crecen. No siempre crecen como uno espera. Sin embargo, la vida depara sorpresas y a mí me han ocurrido algunas muy hermosas.
Una es la llegada de un nuevo poroto a mi vida. Nació el 17 de marzo y fue un regalo no esperado, por lo que fue una sorpresa de lo más bello.
Así como decía que quería hablar del amor, así entonces he manifestado ese hermoso sentimiento.
Otro hermoso y agradable acontecimiento fue el haberme reencontrado con mis queridos y amados compañeros y compañeras de Santa Teresita, mi ex-colegio. Hemos tenido dos encuentros que han sido de lo más grato que le pueden ocurrir a una persona. Reencontrarse con aquellos viejos amigos con los cuales se disfruto de una de las etapas más hermosas de la vida siempre es grato, reconfortante y hermoso. Y también manifiesta el amor que se siente el uno por el otro. Pues en este mundo tan conflictivo, agresivo y sucio, también existen espacios para reconfortar el alma y acariciar el sueño de un mundo más agradable y hermoso. Aunque sea por unas cuantas horas.
Porque después de unos acontecimientos tan hermosos, en que el amor se ha desplegado y ha compartido su maravillosa aura con los que aún tienen sueños, he comprendido una vez más, que el amor existe jamás se separa de nuestro lado. Somos nosotros quienes lo dejamos de lado y nos encerramos en egoísmos sin sentido ni razón. Pues como siempres les digo a quienes me dicen:"si Dios lo quiere", no "Dios siempre quiere, somos nosotros los que no queremos", así también les digo que el amor existe por doquier y en toda persona. Son las personas quienes dejan de lado el amor y su sustantivo, amar.
Así pues, amaos unos a otros, que esa es la enseñanza más vigente y urgente en el mundo de hoy.
